“El Mapeo de competencias como sistema en la gestión humana”
No se puede hablar de talento humano hoy en día, sin referirse al modelo de competencias, porque es "una característica subyacente en una persona, que está casualmente relacionada con una actuación exitosa en un puesto de trabajo ". Una Competencia es un conjunto de comportamientos que denotan que una persona es capaz de llevar a cabo, en la práctica y con éxito, una actividad integradora de sus conocimientos, habilidades y actitudes personales, en un contexto corporativo determinado.

Esta es una metodología de trabajo para identificar las competencias requeridas por una empresa, un grupo de empresas o todo un sector de la producción, a través de una estrategia deductiva. El proceso se desarrolla con un grupo de expertos de la actividad laboral: empleadores/as y trabajadores/as que no debe ser excesivamente numeroso (máximo diez personas), para facilitar el trabajo. Es aconsejable realizar una preparación previa de sus integrantes, tanto en lo que se refiere al enfoque de la competencia profesional, como al análisis funcional propiamente dicho
El proceso se inicia al establecer el propósito principal, propósito clave o función clave de la función productiva por abordar con la pregunta sucesiva sobre qué funciones deben llevarse a cabo para permitir que la función precedente-mente identificada se logre. Es esencial en este proceso, conservar la relación entre las funciones y el propósito clave, para mantener la coherencia en el análisis. La des-agregación sucesiva de funciones culmina con la identificación de funciones simples, realizables por una persona (elementos de competencia). El desglose de funciones se realiza con base en una relación causa-consecuencia. La estructura gramatical utilizada generalmente para enunciar las funciones es: verbo en infinitivo + objeto + condición y el resultado final de esta etapa, es un mapa funcional. No se trata de describir las tareas circunscritas a un puesto de trabajo; más bien consiste en establecer las funciones desarrolladas en el contexto del ámbito ocupacional en el que se llevan a cabo; esto facilita la transferibilidad de dichas funciones a otros contextos labora- les y evita que queden reducidas a un puesto específico. El análisis funcional se centra en lo que el trabajador logra, en sus resultados; no en el proceso y los procedimientos que sigue para obtenerlos. La función expresa el resultado de la actividad realizada más allá del con- texto laboral específico y de la tecnología utilizada. En tal sentido, la función admite la diversidad y diferentes "cómo hacerlo", y, por otra parte, supone y reconoce las capacidades que se ponen en juego para lograr su consecución.
